Stephen estacionó en el aparcamiento subterráneo del hospital, rodeó el auto hasta el lado del pasajero, abrió la puerta y le ofreció la mano a Kylie. Kylie lo miró, puso los ojos en blanco y dijo que no necesitaba ayuda. Sin embargo, en cuanto se puso de pie, resbaló y cayó al suelo. Por suerte para ella, los reflejos de Stephen fueron rápidos y la atrapó antes de que golpeara el cemento.
Stephen no la reprendió, pero insistió en ayudarla hasta el ascensor. Ya dentro, Kylie se vio reflejada en