Ken miró a Kylie y dijo:
—Hace siglos que no te veo. Vamos, siéntate y habla conmigo. Este es el mejor momento para hablar de algo interesante.
Kylie le lanzó una mirada de desprecio y dijo:
—Lo siento, pero no tengo tiempo.
—¿No tienes tiempo para mí? —rió Ken—. Pero sí para Ethan. ¿Cómo funciona eso? Supongo que de verdad amas a ese hombre.
—¿De qué estás hablando? —respondió Kylie—. ¡Ethan no está aquí! Deja de meter su nombre en tu estúpido juego.
Ken sacó un cigarrillo del bolsillo, lo enc