—Puedo sola —las palabras salieron de mi boca antes de poder evitarlo.
—Vamos, no seas terca. Quiero pasar el resto del día con mi familia. Sin discusiones. Discúlpame por lo de esta mañana —agregó.
—No me dejaste hablar, supongo que tenías mucha prisa. ¿En serio una reunión el día sábado, Max?
—No te miento, me reuní con mi padre para discutir ciertos temas. Así que te he dicho la verdad. Dame un beso y ya deja los celos, Emireth.
—¿Es verdad que despediste a Sylvana?
—Sí, claro que lo hic