—Pero me regalaste a Marie.
—¿Qué? —acuné su rostro —. Matt, yo nunca hice eso. Cuando te tuve era muy joven y tu abuela pensó que lo mejor sería hacerte creer que ella era tu mamá. No espero que lo entiendas, solo tienes diez años, pero cuando seas un adolescente volveremos hablar del tema, te explicaré todo.
—De acuerdo —me abrazó fuerte —. Yo te amo, mamá.
Yo también y me vas a hacer llorar, pequeño.
—Y yo, no sabes cuanto. ¿Salimos a central Park? —propuse para animarlo.
Y yo necesitaba