Entonces ya no había forma de que la reversa llegara para nosotros, habíamos entrado a ese túnel dónde solo dos personas sabrían recorrer su interior de una manera que no se explica y simplemente se siente dinamitas y como si volaras al cielo, aunque luego con el retorno de la cordura te caigas de golpe y te duela el impacto. Sus labios habían tomado los míos en un enredo que se fusionó de forma perfecta y ahora se movían suavemente en un baile que evocaba a un baile de dulce y sutil y no estab