Además no sé atrevía a preguntarle a Luciana, algo le decía que hizo algo malo de lo que no se acordaba y ahora iban a regañarla por aquel hecho. Trató de tener oxígeno en sus pulmones y calmarse, quizás no todo era lo que ella creía y se estaba alarmando por una tontería.
Al ingresar a la oficina con lo primero que se encontró además de la anciana ubicada en su silla frente al enorme escritorio, es que otros dos par de ojos se clavaron en ella de una forma que la hizo sentir extraña y también