Dilon.-
— ¡Maldita sea! Pude haberme quedado con ella, pero no, tuve que enojarme y matarla.
Conduzco apretando el volante, sintiendo la frustración y el enojo mezclado con la adrenalina que recorre mi sistema, por el retrovisor observo el bulto oculto bajo la alfombra que adornaba el piso de mi oficina en el asiento posterior.
— Tengo que deshacerme de esta puta, habría sido mejor hacer sufrir a mi hermanito haciéndole saber lo bien que me la follaría todas las noches, pero se tuvo que poner