Brian.-
Vuelvo a marcar el número de Julia, pero sigo sin tener éxito ¡¿Dónde carajos está metida?!
— ¿Por qué no me respondes? –susurro ante la mirada atenta del oficial que me vigila cada movimiento que hago.
Me paralicé cuando la idea de que la policía haya podido ir a buscarme en la oficina cruzará mi mente, seguramente Julia creyó en todo lo que le dijo el agente.
“No, no eso no puede ser” me repito como un mantra, porque Julia no simplemente puede alejarse así y abandonarme a mi suerte