Alessandro divisó una banca metálica muy cercana al borde del lago y nos acercamos rápidamente para sentarnos y admirar el panorama.
Comenzaba a hacer frío y menos mal iba preparada. Saqué de mi bolso un suéter ligero y me lo puse bajo el escrutinio de él.
—Siempre me ha gustado que pienses a futuro—señaló el suéter.
—Mujer prevenida vale por dos. Estamos en una época en que el sexo femenino es muy independiente.
—Eres brillante, Adele.
Guardé silencio. ¿Por qué de repente decía cosas de ese ti