Su aspecto no era el habitual para ser hijo de un hombre cien por ciento italiano, pero su madre era española y a eso se debió la apariencia distinta por los genes de ella y cuando él cumplió diez años, decidieron enviarlo a estudiar a Boston.
—No esperaba verte nuevamente en la ciudad—me aclaré la garganta—es decir, te marchaste hace tiempo y estabas seguro de no regresar.
—La situación en mi familia cambió y tuvimos que volver—no entró en detalles. Noté su incomodidad, pero no dejó de sonreír