Capítulo 35
—¿Dormiste bien?

Salté ante la voz de Barnaby que surgió detrás de mí de manera fugaz.

—Lo siento, no pretendía asustarte—se disculpó, acercándose a donde yo estaba.

Volteé a verlo con perplejidad.

Él, al parecer, dormía con solamente pants sin playera. Y estaba ante mí con el dorso desnudo. Con su perfecto y bien ejercitado dorso. Con aquel cuerpo, comprendí que era un obseso del ejercicio.

Es decir, ¿Quién con esos abdominales marcados de manera impresionante no amaría el ejercicio y
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