—Hola, lamento importunar, pero déjeme decirle que jamás la había visto por aquí.
Divisé una silueta a mi izquierda y un breve aroma a cerveza. Alcé la vista hacia la persona y me encontré con uno de los sujetos que había estado en la barra del mini bar.
Parecía ser de la edad de Barnaby o un poco mayor, pero sus ojos fríos y azules destilaban demasiada perversión. Me encogí en el asiento. Era atractivo, no podía negarlo, pero inspiraba desconfianza.
—Es mi primera vez—respondí, de manera cort