—Me habría encantado ir a despedirte al aeropuerto como se debe—protestó él, haciendo pucheros.
—Tengo que seguir el protocolo—le acaricié la cabeza—prometo llamarte todos los días, ¿de acuerdo?
—Mi teléfono casi no funciona, pero trataré de comprar otro para estar en contacto contigo.
Y era cierto. Su teléfono, al igual que el mío, eran muy viejos y comenzaban a dar problemas con la batería. Había pensado en usar el nuevo móvil que Keith me obsequió, pero pensándolo bien, mi hermano lo necesit