Tomé mi bolso de la entrada y subí. En vez de cambiarme, conecté enseguida mi teléfono y cerré la puerta con un pestillo.
Me desvestí y me miré frente al espejo. Era una chica totalmente distinta. Incluso podría hacerme pasar con facilidad por la esposa perfecta de Flynn sin necesidad de abrir la boca. Con solo sonreír.
Busqué mi ropa de casa y amarré cuidadosamente mi cabello rubio en una coleta antes de sentarme con las piernas en posición de loto sobre la cama y marcarle a Keith con el tel