La ciudad tenía esa luz temprana que aún no calentaba nada. Un sol pálido, cauteloso, elevándose sobre los tejados, rozando el acero y el vidrio con promesas que no estaba seguro de poder cumplir.
Chris estaba de pie junto a la ventana de su apartamento, las manos sueltas en los bolsillos de su abrigo, observando el tráfico avanzar como hormigas reacias. Su teléfono yacía boca abajo sobre la encimera. Aún no lo necesitaba. No mientras Derek seguía medio dormido en el sofá detrás de él. Mia segu