Mia no respondió de inmediato.
La pregunta—¿Puedes esperar hasta que nazcan tus bebés?—se asentó con peso en su pecho, presionando contra unas costillas que ya se sentían demasiado llenas. Miró sus manos. El leve temblor que no había podido controlar desde el hospital. El fino anillo de plata que aún llevaba más por costumbre que por significado.
Esperar nunca había sido su fuerte.
Ella siempre avanzaba. Hacia adelante. Lejos. A través.
Su abuela no la apresuró. Solo extendió la mano y trazó cí