El bolígrafo quedó donde había caído.
De lado. Inmóvil.
Chris lo miró como si pudiera moverse por sí solo, como si pudiera rodar de vuelta hacia él y exigirle una decisión que no estaba listo para tomar. La habitación se sentía más pequeña ahora. Las paredes más cerca. El aire más delgado.
"Señor Argent," dijo el cirujano otra vez, con la voz controlada pero tensa. "Necesitamos una respuesta."
Chris no levantó la mirada.
Se inclinó lentamente, el movimiento rígido, deliberado, y recogió el bolí