El trayecto por la ciudad transcurrió en un silencio reflexivo.
Justo ese tipo de silencio que sigue a un día largo, cuando demasiados pensamientos flotan por la mente y ninguna de las dos personas siente la necesidad de interrumpirlos.
Las luces de la calle se deslizaban en largas franjas sobre el parabrisas mientras Chris conducía hacia el vecindario de Mia. El cielo de la tarde se había asentado en un profundo tono azul, y los últimos rastros del atardecer desaparecían detrás del horizonte d