Nunca había perdido el control ni le había gritado a Alexander de esa manera. En el día de nuestra unión, me dijo que prefería las hembras suaves y sumisas. Así que, durante dos años, mantuve una personalidad dócil y obediente cerca de él. Casi nunca lo había contradicho y mucho menos ,había perdido la compostura mostrando una ira tan explosiva.
Al ver hacía atrás, me di cuenta de que él me había manipulado gradualmente, para convertirme en una réplica de Victoria. Pero ahora, no me importaba lo