En lugar de confiar en su compañera, Alexander siempre había confiado en Victoria, dada su relación desde la infancia. Ella era la luz de sus ojos, para él, su hermana irradiaba un brillo tan prístino como luna, y por eso, inconscientemente había creado excusas para sus acciones en cada ocasión. Hasta que la verdad fue revelada, innegable y condenatoria.
La forma en que se expresaba de Victoria ahora, había cambiado de adoración y preocupación, a irritación. Observé esa transformación con un sen