Vaya, qué delicia. Qué coño tan rico. Hoy voy a dejarla ardida. Ella gime fuerte, y cada vez que meto, siento que mis bolas golpean su culito. Doy una embestida tan fuerte que llega a poner los ojos en blanco de dolor y placer. Voy metiendo fuerte, que llego a levantarla al aire. Ella gemía mucho, y eso me dan más ganas de follarla.
Tiro de su cabello con una mano y aprieto sus pechos con la otra, mientras meto la verga con toda fuerza. Siento que está casi corriéndose. Salgo de dentro de ella