Y entonces, en el momento en que estoy a punto de desmayarme de placer, me agarra por la cintura con fuerza, apretándome contra él, y eyacula dentro de mí, llenando mi vientre con su líquido caliente y viscoso.
Paramos, agotados, sudorosos, completamente entregados el uno al otro. Nuestros cuerpos se pegan, nuestras respiraciones se mezclan, nuestros corazones laten al unísono. Nos quedamos así, detenidos en el tiempo, disfrutando cada segundo de ese momento de éxtasis.
De repente, un sonido