Pero, al mismo tiempo, siento que está obsesionado conmigo, que me quiere solo para él, que no me dejará escapar. Y esa obsesión, esa posesividad, me asusta y me excita al mismo tiempo, haciéndome cuestionar si lo que siento por él es amor o solo una peligrosa dependencia.
Agarra mi cintura con las dos manos, posesivo y dominante, y empieza a embestirme con fuerza y velocidad, llevándome al límite de la resistencia. Siento mi respiración fallar, mis pulmones suplicar aire, mis piernas temblar