Se aleja de la pared, cargándome en sus brazos como si fuera una pluma. Mis ojos se encuentran con los suyos, y veo un brillo intenso de deseo y posesión.
Y entonces, empieza a moverse con fuerza, con una intensidad arrolladora que me arrebata por completo. Sus movimientos son rápidos, salvajes, implacables. Me llena por completo, llevándome al límite del dolor y el placer. Los gemidos escapan de mis labios, incontrolables. Siento mi cuerpo hervir, mi respiración acelerarse, mi corazón dispar