—No... no puede ser... — Fernanda negaba con la cabeza, en negación absoluta.
—¡ABUSÓ DE MÍ TAMBIÉN! — el grito de Jéssica resonó por las paredes, aplastando cualquier atisbo de duda. — ¡LETÍCIA SE SUICIDÓ POR CULPA SUYA! ¡ÉL DESTRUYÓ SU VIDA Y DESTRUYÓ LA MÍA! ¿POR QUÉ CREES QUE SOY ASÍ? ¿QUE NO PUEDO DEJAR QUE NADIE ME TOQUE? ¿POR QUÉ?
Jéssica se derrumbó en el suelo, encogiéndose sobre la alfombra mientras lloraba copiosamente. El impacto de la revelación golpeó a Fernanda como un puñetazo e