Un nudo se forma en mi garganta, y siento las lágrimas calientes correr por mi rostro. "Eso es", pienso, derrotada. "La noche se acabó para ti, Alice."
Miro mi reflejo en el espejo empañado. La imagen que veo es la de una chica desilusionada, con el vestido arruinado y el corazón apretado. Respiro hondo, intentando controlar las emociones, y me decido. No voy a dejar que esta situación arruine completamente mi noche. Voy a encontrar a las chicas, avisarles que me voy e intentar olvidar lo que