Carlos va hasta donde están los chicos reunidos, y la chica está al lado de Davi — Flávia, la compañera de trabajo, aún muy cerca, aún muy íntima.
—Oye, vosotros —dice Carlos, refiriéndose a Davi y Marcos. —Ved si le ponéis remedio. Esto no tiene condiciones.
—Tenía que ser Pinky y el Cerebro —comenta Marcos, con una sonrisa.
—Puedes estar tranquilo que hoy no vamos a dominar el mundo, no —digo, con la voz divertida.
—Solo estamos asegurando la integridad física de nuestra amiga —dice Fernanda,