—Alice, ven aquí rápido —llama ella, con la voz preocupada. —Bruninho está llorando y no para. No sé qué hacer.
—¿Le pasa algo? —pregunto, con la voz preocupada, alejándome de Davi.
—No sé qué decir —responde ella. —Solo está llorando.
Salgo de los brazos de Davi y voy con Celina. Camila, Fernanda y Sofía vienen detrás de mí, preocupadas.
Encuentro a Bruninho sentado en el suelo, cerca de la piscina, llorando bajito. Sus lágrimas corren por su rostro, y está claramente asustado. Me arrodillo ce