ALICE
19:00 de la noche...
Mis dedos tiemblan ligeramente mientras ajusto el tirante del vestido en el espejo del armario. La tela azul claro se desliza sobre mi piel como agua, y no puedo contener la sonrisa tonta que insiste en formarse en mis labios.
Nuestra casa.
Todavía parece un sueño. Después de tantas noches en vela, tantas cajas cargadas, tantos muebles ordenados y desordenados hasta encontrar el lugar perfecto, finalmente estamos aquí. Nuestra casa. Nuestro hogar.
—¿Isa, estás lista?