Alice
Desperté temprano, incluso antes de que la luz del sol se tomara el trabajo de invadir la habitación por completo a través de las rendijas de la cortina. El silencio de la casa era casi increíble, el tipo de calma que me hacía sospechar que el universo solo estaba acumulando energía para lanzar un huracán sobre mi cabeza más tarde.
A mi lado, la escena era digna de un cuadro: Davi y Bruninho completamente dormidos. El capitán duro del batallón, el hombre que hace temblar a los bandidos en