Alice
Subo las escaleras temblorosa, con el cuerpo dolorido y la psique completamente quebrantada. Cada paso parece un esfuerzo sobrehumano, como si mis piernas fueran de plomo. Entro en la habitación y allí está el cuerpo de aquella mujer tirado en el suelo, sus ojos vidriosos fijos en la nada, un charco de sangre extendiéndose lentamente por el suelo de madera.
Desvío la mirada, sintiendo el estómago revolverme. Paso junto a ella rápidamente, sin valor para mirar de nuevo, y voy al baño. Nece