—¡TÚ ERES SOLO UNA PERRA! —grita Davi, girándose hacia ella. —¡MI MUJER ES ALICE! ¡NADIE VA A TOCAR A MI MUJER! ¡FUERA DE AQUÍ, ZORRA!
—Zorro es tu madre, desgraciado —grita la mujer. —¡Ojalá esa te ponga los cuernos bien puestos!
Davi me suelta y se va hacia ella. La agarra del cabello y la tira al suelo. Empieza a darle varias patadas —en la barriga, en el estómago. Ella grita. Coge su arma, apunta y dispara en la cabeza de ella. La sangre salpica por el suelo.
—¿Qué has hecho? —grito, con la