Dafne tomó un bocado del churro con chocolate y disfrutó de su aroma dulce. Le encantaba su textura. De repente, hizo una pregunta inesperada:
—Estos churros están riquísimos, ¿quieres probar uno?
La reacción de Dafne fue tranquila al escuchar las palabras de Hans, como si no las hubiera escuchado. Hans frunció el ceño y su expresión se volvió más seria. Repitió:
—Dafne Vera, ya estás libre.
¿No era esto precisamente lo que ella siempre había deseado? Ahora él había cumplido su deseo de dejarla