—¡Cállate! ¡Ya me encuentro en una situación desesperada! ¡Presiona el botón del ascensor! ¡Vamos a la oficina del CEO! —exclamó Camilo emocionado.
Dafne dudó por un momento. Si llevaba a Camilo a la oficina de Hans, causaría un gran revuelo…
Pero, Camilo había perdido la razón y acercó el filo del cuchillo a la piel de Dafne, mientras gritaba:
—¡Date prisa! ¡Haz lo que te digo!
Dafne no tuvo otra opción más que obedecer y presionó el botón del piso 26.
Una vez dentro del ascensor, Dafne miró ca