Darío no pudo resistirse a los persistentes ruegos de Inés y finalmente cedió. Con una expresión seria, le advirtió:
—Puedes ir conmigo. Sin embargo, si vuelves a causar problemas esta noche, cortaré directamente tu asignación mensual. Te echaré de esta casa y tendrás que valerte por ti misma. No te ayudaré a asumir las consecuencias de tus acciones.
—¿Es necesario ser tan duro? —se quejó Inés.
Darío mantuvo su postura firme:
—Si te parece duro, entonces no vengas.
—Vale, vale, prometo que no ca