—De acuerdo —respondió Sandra mirando a Darío con cariño.
Aunque a él ella no le gustaba, tenía que admitir que, desde el principio, Darío siempre había sido muy suave con ella.
A veces, Sandra se preguntaba por qué Dafne no sentía atracción por él. Hans era, sin duda, un hombre guapo. En su primer encuentro, ella tampoco pudo evitar observarlo detenidamente. Era cierto que tenía una apariencia impresionante.
Sin embargo, Hans parecía distante y frío, sin emociones. La amabilidad parecía una p