Esa noche, Celia decidió quedarse a dormir. Tenía miedo de que le pasara algo a Dafne, así que prefirió no dejarla sola. El teléfono de Dafne seguía sonando, pero ella no estaba en condiciones de contestar, así que Celia se encargó de responder todas las llamadas.
Entre las personas que llamaron estaban Eric y Darío. Después de hablar con ellos por teléfono, Celia le dijo a Dafne:
—Eric y Darío querían venir, pero les dije que no lo hicieran.
Dafne asintió con la cabeza y dijo:
—Sí, no quiero ve