Capítulo 10
Al día siguiente, la mejor amiga de Dafne, Celia Cruz, llegó apresuradamente al hospital para visitar a Esperanza, quien estaba enferma.

Llevaba consigo una gran bolsa llena de snacks y juguetes. Al ver a Esperanza, exclamó:

—¡Ay Dios mío! Espi, ¿por qué has adelgazado tanto?

—¡Madrina! —saludó Esperanza.

Desde que Esperanza nació, Celia la reconoció como su ahijada.

—Ven, ven, dame un besito, mi cariña. ¡Ay, qué pobrecita! ¡Tus manitas ya están hinchadas por el suero! —siguió exclamando Celia,
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Paola CáceresBueno aunque aquí quéda claro que la mala fue la mujer, pues metió al supuesto amor de su vida a tal sufrimiento siendo inocente así que la única culpable es ella. Si yo fuera ese hombro jamas la perdonaría.
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