—Probablemente la próxima semana —respondió Dafne mientras empacaba las cosas, dándole la espalda a Esperanza.
De repente, se dio cuenta de que Esperanza también estaba metiendo sus cosas en la maleta, lo que la hizo humedecer los ojos.
Sacó su propia ropa de la maleta a escondidas y le recordó:
—Esperanza, cuando llegues a la casa de papá, debes comportarte bien. No pases todo el tiempo acostada en la cama jugando con la tableta, ¿de acuerdo? Eso no es bueno para tus ojos.
—Mamá, ¿cómo es la ca