POV de DIEGO
Nunca pensé que una conversación podía sentirse como una batalla. Pero eso era exactamente lo que pasaba cada vez que Adriana y yo hablábamos últimamente. No importaba si empezábamos en calma, siempre terminábamos levantando la voz, empujando los límites, como si quisiéramos ver quién se quebraba primero.
Hoy no fue la excepción.
—¿Entonces eso es todo? ¿Te vas sin siquiera intentarlo? —su voz temblaba, y no sé si era por rabia o por tristeza.
—No se trata de no intentarlo, Adriana.