POV de DIEGO
Nunca imaginé que el silencio de Adriana pudiera doler más que sus gritos. Pero esa noche, cuando le mandé tres mensajes seguidos y no respondió ninguno, entendí que había cruzado una línea que quizás no tendría regreso.
Yo había prometido quedarme. Había prometido no huir. Y sin embargo, lo hice otra vez.
Todo porque me sentí impotente. Porque mamá tuvo otra recaída. Porque el médico nos dijo que lo mejor era “prepararnos emocionalmente”. ¿Cómo se prepara uno para perder a la perso