POV de Adriana
Cuando Diego regresó a casa después de su reunión con Esteban, supe que algo en él había cambiado. Caminaba con la espalda recta, la mandíbula tensa, y aunque intentaba ocultarlo, sus ojos reflejaban un torbellino de pensamientos.
Esperé a que se quitara la chaqueta y se sirviera un vaso de whisky antes de hablar.
—¿Cómo salió?
Suspiró y se dejó caer en el sofá.
—No confío en él. Pero sabe que está atrapado.
Me senté a su lado, tomando su mano entre las mías.
—Entonces, ¿crees que