POV de Adriana
El sol comenzaba a teñir el horizonte de tonos dorados mientras Diego y yo nos alejábamos de la ciudad que había sido testigo de nuestros mayores desafíos. Nuestros dedos entrelazados simbolizaban la promesa de un futuro libre de sombras, al menos eso creíamos. Habíamos luchado contra el peso de nuestro pasado, vencido miedos y reconstruido nuestra confianza, pero la vida siempre guarda una carta inesperada bajo la manga.
Nuestra llegada a la pequeña cabaña en la playa marcaba el