POV de Adriana
La llamada anónima me dejó helada. Pensé que la pesadilla había terminado con la caída de Fernando y Esteban, pero ahora entendía que solo habíamos arañado la superficie. Había más traidores entre nosotros, acechando en la oscuridad, esperando el momento perfecto para atacar.
Me costó unos segundos recuperar la calma. Respiré hondo, intentando controlar el temblor en mis manos mientras miraba la pantalla de mi teléfono. No había número registrado, ninguna pista que pudiera seguir.