POV de Adriana
La madrugada había llegado sin que yo pudiera cerrar los ojos. Me giraba una y otra vez en la cama, sintiendo el peso de los pensamientos aplastándome el pecho. Afuera, las primeras luces del amanecer apenas teñían el cielo de un gris pálido, y la ciudad empezaba a despertar lentamente.
Pero en mi interior todo seguía suspendido. Incierto.
No sabía qué hacer con Diego.
Habíamos hablado. Había prometido cambiar, había pedido una oportunidad... Y yo, contra todo instinto, contra to