POV de Diego
El sonido de la lluvia golpeando las ventanas era lo único que llenaba la habitación. Me encontraba sentado en el borde de la cama, con la cabeza entre las manos, sintiendo un peso insoportable en el pecho. Cada gota que caía parecía marcar el tiempo que había perdido... el tiempo que me alejaba cada vez más de Adriana.
¿Cómo habíamos llegado hasta aquí?
Me puse de pie bruscamente, incapaz de seguir quieto, y comencé a caminar de un lado a otro, como un animal enjaulado. Las imágen