POV de Adriana
Desperté con la sensación de que algo me faltaba. No físicamente. Estaba él ahí, su brazo pesado sobre mi cintura, su respiración acompasada rozando la parte trasera de mi cuello. Pero aun así, dentro de mí, había una grieta que no se terminaba de cerrar.
Diego se había quedado. Había hablado. Se había abierto. Pero yo no era estúpida. Sabía que un discurso bonito no solucionaba semanas de distancia, silencios y heridas que todavía dolían.
Me moví lentamente, con cuidado de no de