POV de DIEGO
Hay momentos en los que uno se da cuenta de que está al borde. No del abismo, no exactamente. Más bien en la línea fina donde una sola palabra puede cambiarlo todo. Donde un silencio pesa más que cualquier grito.
Yo estaba ahí.
La puerta se cerró tras Adriana con un golpe seco, uno que me retumbó en los huesos. No dijo nada más. No hubo un “nos vemos”, ni un “me llamas”. Solo el sonido de sus pasos alejándose por el pasillo y ese maldito portazo que me dejó solo con mis pensamiento