POV de Adriana
Diego no había dicho mucho después de su reunión con Montoya. Cuando llegó a casa, su rostro era una máscara impenetrable, pero sus ojos delataban la tormenta que se agitaba dentro de él. No pregunté de inmediato. Aprendí hace mucho tiempo que con Diego, la paciencia era clave.
Esperé hasta después de la cena, cuando nos quedamos solos en el estudio.
—¿Cómo te fue con Montoya? —pregunté casualmente, apoyándome en el escritorio.
Diego se quitó el saco y lo dejó sobre el respaldo d