POV de Diego
El sol aún no había salido cuando abrí los ojos. No había dormido mucho, pero eso no era nada nuevo. En este negocio, el descanso era un lujo que no podía permitirme.
Adriana aún dormía a mi lado, su respiración tranquila contrastando con la tormenta en mi mente. Montoya había aceptado verme hoy, pero sabía que no lo hacía con buenas intenciones. Ese cabrón planeaba algo, y yo tenía que estar preparado.
Me levanté sin hacer ruido y me dirigí al baño. Me miré en el espejo: ojeras ma